En general solemos pensar que las novedades y avances en el tratamiento oncológico de la mama suponen una mayor agresión para las pacientes. Sin embargo en el presente siglo, la mayoría de ellos consisten en minimizar las secuelas o conseguir los mismos resultados a través de intervenciones quirúrgicas o médicas menos nocivas para nuestras pacientes.
En lo que respecta al tratamiento quirúrgico del cáncer de mama, hemos evolucionado de las cirugías radicales con extirpación de la mama en conjunto con toda la cadena ganglionar linfática axilar y los músculos pectorales mayor y menor dela pared del tórax, propuesto por Sir William Halsted en 1898 ( que por cierto no consiguió aumentar la supervivencias en sus pacientes) a realizar tumorectomías con margen libre respetando el resto del tejido mamario e incluso recomponiéndolo con técnicas de oncoplastia para su menor impacto estético y realizando una biopsia selectiva de ganglio centinela sin necesidad de extirpar el resto del tejido linfático sean estos ganglios positivos o negativos tras el Ensayo Clínico ACOSOG Z-011 del Dr. Giuliano
En esta línea de observación el Dr. Marios Konstantinos Tasoulis prestigioso cirujano oncoplástico de la Unidad de Mama del Royal Marsden Hospital de Londres publica en “ASCO Daily News” en noviembre de 2019 una muy interesante reflexión titulada “Controversies in the Surgical Management of Breast Cancer” En dicho artículo pone de manifiesto el papel principal de la cirugía como parte del tratamiento oncológico de la mama, pero también las inquietudes que todos los cirujanos de la mama tenemos de forma creciente sobre la evolución de la misma. Y es que las cirugías conservadoras de la mama deben suponer mas del 60-70% de las cirugías por procesos oncológicos de la mama en cualquier unidad de mama acreditada como tal. Pero la evolución no se detiene en este concepto ni tan siquiera en el hoy tan controvertido papel de la linfadenectomía axilar y la biopsia selectiva del ganglio centinela. Así en dicho articulo se pone de manifiesto el sobre diagnostico de lesiones de bajo potencial de malignidad como son los carcinomas intraductales de bajo y medio grado que nos obligan a realizar cirugías y a veces posterior radioterapia en lesiones cuyo potencial de evolucionar a carcinomas infiltrantes y disminuir la posibilidad de supervivencias de las pacientes es todavía desconocida. Sabemos que algunas de estas lesiones diagnosticadas por mamografías de screening en pacientes asintomáticas jamás evolucionarían a lesiones malignas pero desconocemos los factores pronósticos que diferencian unas de otras.
El concepto del cáncer de mama como una enfermedad sistémica iniciado por el Dr Bernard Fisher en la segunda mitad del siglo XX determina que quizás en el futuro la cirugía sea una forma tan solo de obtener información del tumor y su extensión y no tengamos que operar a nuestras pacientes al disponer de un tratamiento medico curativo. Mientras tanto debemos esperar pacientemente los resultados de los ensayos clínicos que nos den respuestas a nuestras preguntas, que a día de hoy siguen siendo mayoría respecto de nuestras repuestas.
Mientras tanto, no deberíamos olvidar que quizás “menos tratamiento puede ser más curación” en muchas de nuestras pacientes.