El impacto económico y psicológico del cáncer de mama

Tradicionalmente, el rosa es un color que se ha asociado a la feminidad. No fue hasta los años 90, cuando de la mano de dos mujeres, Alexandra Penney y Evelyn Lauder, el rosa empezó a tener otro significado con el símbolo emblemático del lazo rosa.

Desde entonces, el rosa se ha convertido en un símbolo a nivel internacional del compromiso y la concienciación en cáncer de mama. Un símbolo de movilización ante la necesidad de tener más investigación para sobrevivir al cáncer de mama, pero también una muestra de apoyo a las pacientes. Por ello, el rosa es más que un color. El rosa es avanzar en investigación y en mejorar la calidad de vida de las mujeres con cáncer de mama porque tiene un impacto directo no sólo en su salud, también lo tiene a nivel económico, social y psicológico.

Gracias a este compromiso, que generó avances en la detección precoz y la investigación, la tasa de supervivencia neta a 5 años de las pacientes de cáncer de mama es del 85% en España. Sin embargo, con el paso del tiempo, este movimiento ha ido perdiendo su esencia original y es necesario reconectar con el espíritu de los años 90 porque todavía queda mucho por hacer. Queda mucho por hacer porque pese a estos avances, todavía hay un 15% de mujeres que fallecen por cáncer de mama.

Impacto social y laboral del cáncer de mama

El diagnóstico de cáncer está asociado a una amenaza para la salud con repercusiones en todas las esferas de la vida de la persona diagnosticada y en la de sus familiares. Sin duda, su situación sociolaboral en el momento del diagnóstico condiciona las consecuencias que la enfermedad va a tener en los diferentes aspectos de su vida; pudiendo resultar este diagnóstico un agravante de riesgo socioeconómico para la persona y su familia.

El diagnóstico de cáncer lleva aparejado un impacto laboral y económico, ya que muchas pacientes tienen que dejar de trabajar durante la enfermedad o deben reducir su jornada e, incluso, puede que los efectos secundarios le impidan regresar a su puesto de trabajo. Se estima que el 70% de las mujeres diagnosticadas de cáncer de mama han perdido salarios o ingresos y, además, el 34%, su trabajo.

Según el informe Toxicidad financiera del cáncer de mama elaborado en 2020 por el Observatorio de la Asociación Española Contra el Cáncer, «el cáncer de mama implica que en dos de cada tres hogares se han perdido ingresos económicos directamente relacionados con el mismo». La pérdida promedio es de 32.587€ y, además, las pacientes tienen que afrontar unos gastos directos medios de 9.242€. Hay que señalar que el 15% de las mujeres con cáncer de mama se encuentran en una situación de extrema vulnerabilidad social.

Impacto psicológico en las pacientes

“Es algo que no solamente te afecta a nivel fisiológico sino que también afecta psicológicamente a la feminidad, a todo lo que va relacionado con ser mujer”, comenta Andrea Wizner poniendo de manifiesto que el cáncer de mama también provoca un impacto psicológico asociado con la identidad femenina, la imagen corporal y la autoestima, la sexualidad y la maternidad. Como explica María Gómez, paciente de cáncer de mama, “te ponen un tratamiento con el que te curas a nivel físico, pero nadie piensa en esa curación o en ese acompañamiento a nivel psicológico que necesitas”.

“Para ser sincera, yo me creía muy fuerte y me reafirmo, creo que soy una persona fuerte, pero que seas fuerte no significa que no necesites ayuda”, comenta María. Para recibir esta ayuda psicológica especializada entró en contacto con la Asociación Española Contra el Cáncer, que durante 2021 ha atendido psicológicamente en todo el país a 10.217 pacientes de cáncer de mama. “Lo primero que pensé es que necesitaba a alguien especializado con quien hablar, ahí fue cuando dije, seguro que en la Asociación me ayudan. Fue así como conocí a la psicóloga de la ciudad en la que vivo y me ha ayudado mucho”.

El cáncer de mama provoca un impacto psicológico en el 50% de las mujeres debido a que se producen alteraciones y cambios en la imagen corporal. Hasta el 55% de las mujeres con cáncer de mama presentan distorsiones de su imagen corporal por las secuelas del tratamiento quirúrgico. Además, la enfermedad también puede provocar una baja autoestima en las pacientes y también se sabe que el 60% de ellas sufren sintomatología depresiva.

Estas alteraciones y cambios en la imagen corporal también pueden afectar a la sexualidad de las pacientes. “Hay muchos efectos secundarios que todo el mundo conoce, como los vómitos, la caída del pelo o la fatiga, pero nadie te explica todos los efectos secundarios en la sexualidad y es muy importante dar más información al respecto”, comenta Marta Gilart, a quién se le diagnosticó cáncer de mama con 22 años.

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